Aragón

Bienvenidos

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Aragón nacio un dia frio de invierno en enero del 2005. A pesar de que desde el comienzo tuvo que luchar por su sobrevivencia, hoy todavia no tiene diagnóstico.

Mucho me ha enseñado mi hijo, como no tomar la vida como algo dado, que la vida es para vivirla y disfrutarla.

Mi amor, te amo, mamà

De cuando mamá y papá supo de mi

A comienzos del verano del 2004 mi mamá comenzó a tener mucho dolor de barriga. Y pensando que podía ser el apéndice fue al hospital a que la revisaran. Cuando, finalmente después de esperar varias horas en la urgencia, la revisó un médico le ordenó un montón de análisis. Y, por último, también el de embarazo mientras mamá refunfuñaba diciendo no sé para qué, si no estoy embarazada. Pero ¡sí que estaba! Ahí estaba yo, tranquilito en la barriga de mamá. En el ultrasonido que el médico le hizo mamá pudo verme por primera vez. Por entonces yo medía sólo 1 cm y en lugar de piernas tenía una colita.

Todos se pusieron muy contento: mamá, papá y mi hermana mayor, Elise (que también estaba en el hospital).

El médico decidió que era mejor que mamá quedase internada para atenderse la infección que le habían encontrado y porque, además, le preocupaba que pudiese perderme. Así que para que yo pudiera quedarme ocho meses más en la barriga de mamá y no saliese como un mini bebé de 1 cm, con cola de rana y todo, mi mamá se tuvo que pasar una semana quietita en el hospital, recibiendo suero y tomando antibióticos.

Al principio…

Ya en casa, a la vuelta del hospital, comencé a nadar en la barriga de mamá. ¡Eso sí que era divertido! Me movía tanto que mamá comenzó a sentirse mal y a vomitar todo el día, lo que ya no me pareció tan divertido porque no me llegaba comida. Por suerte las molestias se le pasaron pronto y, como era verano, mamá y yo anduvimos antojados de asado todo el tiempo así que tuvimos a papá asando todo lo que quedaba del verano.

¡Ay, ay, ay! Eso sí que era rico.

Después empezamos a tener problemas

Pero la alegría no duró mucho. Un día mamá comenzó con sangrados. Ella y papá comenzaron a temer nuevamente que saliese demasiado pronto así que volvieron a ir a la urgencia del hospital. Esa fue la primera vez que los oi llorar. Y me decidí a quedarme en la barriga de mamá…claro que ellos no lo sabían.

Todo el mes en que a mamá le duraron los sangrados la sentí tensa e intranquila.

Cuando cumplí las 18 semanas de gestación le dieron a mamá un nuevo horario para hacerse otro ultrasonido. Mamá estaba muy curiosa por saber si yo era nena o nene, pero papá dijo que él no quería saber nada y que era mejor esperar hasta el parto para saber. Fue por este ultrasonido que me vieron el pliegue de 6 mm de la nuca. Lo escuché al médico explicarles que eso significaba que había riesgo de que tuviese síndrome de downs. De nuevo noté a mamá intrranquila y, por segunda vez, los escuché a ambos llorar. Después escuché también a la abuela y al abuelo y a todos los demás consolarlos. Yo no entendía muy bien por qué decían lo del síndrome de downs. ¡Si yo no tenía síndrome de downs! Y aunque desde adentro de la barriga les gritaba a papá y a mamá que se habían equivocado no me escuchaban.

Mamá no tardó mucho en tranquilizarse y la barriga se le puso de nuevo blandita. Mamá y papá dejaron de llorar y me pareció que estaban curiosos por conocerme. Comenzaron a hacer planes y a arreglar «el nido» para esperarme, iban a charlas sobre síndrome de downs y leían todo lo que encontraban en la red. Los escuché hablar con la familia, con los amigos y decirles que había riesgo de que yo tuviese síndrome de downs. Y me di cuenta de que a algunos yo ya no les gustaba más, mientras que otros parecían tener ideas muy claras de cómo sería mi futuro. Al escucharlos papá, mamá y yo nos enojábamos muchísimo. ¡No nos gusta esa gente!

Aunque el médico sólo había dicho que existía un riesgo de que fuese así, papá y mamá optaron por prepararse por si acaso nacía con sínrome de downs.

Llegan otros resultados

Cuando todo se tranquilizó un poquito comencé a pensar que era hora de salir, así que me puse de cabeza y me encaje…mientras decidía que iba a disfrutar el tiempo que me quedaba para estar en la barriga de mamá. Además, afuera estaba empezando el invierno y ahí adentro se estaba muy a gusto.

Mamá y papá volvieron a ver al médico porque éste quería hacerle otro ultrasonido a mamá para discutir cuando era mejor que naciese. ¡Cómo si yo los iba a dejar decidir por mi !

Esta vez escuché clarito como el médico les decía a papá y a mamá que estaban esperando un bebe gordo.¿¿¿Gordo yo??? ¿De qué hablaba? Sólo porque comer galletitas y torta de chocolate todos los días no se engorda, ¿no? Además parece que al médico no le gustaba mi cabeza, porque me la medía por todas partes y decía que era de forma escafoide. ¿Cómo que cabeza escafoide ??? ¿Y eso qué quiere decir? ¿Quizás se refería a que por estar encajado mi cabeza se estaba alargando?

Esta vez sí que no escuché a mamá y a papá llorar, mas bien parecía que se reían…Creo que ya era demasiado, tanto diagnóstico diferente…Ellos seguro que pensaba que no los escuchaba, pero muy bien que oi todas las bromas que hicieron sobre mi cabeza y se los pienso echar en cara ni bien llegue a adolescente.

Una semana antes de la fecha prevista para mi nacimiento tuvimos que volver mamá y yo al hospital…Ya me estaba aburriendo cn tanta visita al hospital..Esta vez papá nos tuvo que entrar a upa porque a mamá se le había abierto el hueso de la pelvis y no podía moverse. Así que, nuevamente, volvieron a internarla de urgencia.

¿Sería porque yo había estado tanto tiempo encajado?

Desde la barriga escuché como me echaban la culpa. Así que con esas…pues entonces, me dije, ahora sí que no salgo nada …pero que va…

...Y nací

A mamá la internaron el 22 de enero del 2005 y el 24 el médico decidió que ya debía nacer, así que le puso a mamá suero y, aunque me resistí todo lo que pude, no me quedó de otra que salir.

El 24 de enero del 2005 a las 17.00 llegué al mundo y no hubo padres más orgullosos ni felices que los míos cuando me vieron. Pesé 4.050 kg y medí 52 cm. Si pensaron que era gordo o no no lo sé.Yo diría más bien que era robusto.

Sólo pude darle un abrazo a papá y a mamá antes de que entrara el médico a revisarme. Quería saber si tenía o no síndrome de downs. A mamá y a papá ya no les importaba porque decían que para ellos yo era perfecto fuera como fuese…y no se equivocaban. Después de hacerme un montón de perrerías el médico decidió que no tenía síndrome de downs pero, eso sí, que mi cabeza era alargada y que al tacto se notaban unos bultitos, pero que era porque había estado demasiado tiempo encajado y que no había motivos de preocupación porque se todo se iba a arreglar con un poco de tiempo.

Estuvimos un par de días en el hospital. Después papá, mamá y yo volvimos a casa. Estábamos deseando estar solos en casita para hacernos cariñitos y pasarla bien.

Mas problemas

Al cumplir la semana de haber nacido empezó a darme trabajo comer: me tomaba mucho tiempo succionar y, casi siempre, la cosa acababa mal porque me dormía antes de estar satisfecho. Era un círculo vicioso: menos comía, más me cansaba y menos fuerzas tenía para comer. Mamá, sospechando que algo no andaba bien, decidió llevarme al pediatra. Me pesaron y le aconsejaron a mamá que no me diese más el pecho, sino que se extrajese la leche y me la diera en la mamadera, y que completara con leche en polvo para bebés. Yo los dejé hablar solos (no tenía nada que decir) y como estaba muy cansado acabé por dormirme en brazos. Alcancé a escuchar, sin embargo, que si no comenzaba a comer bien iban a tener que llevarme al hospital.

Los cuatro-mamá, papá, mi hermana Elise y yo–nos sentamos en el coche y fuimos de compras a buscar todo lo que le había dicho el pediatra a mamá. Cuando volvimos a casa yo seguía durmiendo. Mamá me acostó en mi cochecito y se fue a preparar la mamadera y cuando me alzó para comer yo estaba tan, pero tan cansado, que no podía despertarme. Mamá se intranquilizó y le pidió a papá que me cuidase mientras ella llamaba al hospital. Papá también trató de despertarme pero yo estaba demasiado cansado para despertarme, para pensar en comer o en cualquier cosa. Escuché, eso sí, a mamá que gritaba que tenían que mandar una ambulancia y me di cuenta que papá me sacudía y me llamaba por mi nombre, pero nada, yo estaba tan grogi que no podía ni abrir los ojos. Papá y Elise salieron conmigo corriendo a la puerta a esperarr la ambulancia mientras mamá seguía en el teléfono, gritando, llorando o ambas cosas al mismo tiempo. Después ella también vino con nosotros. Mientras esperábamos a la ambulancia yo sentía que papá trataba de molestarme para que me despertase pero con el cansancio que tenía sólo podía respirar.

La ambulancia llegó rápido, mamá y yo nos fuimos en ella a toda marcha, con sirenas y luces azules, al hospital de niños. La señora que venía en la ambulancia me puso un electrodo para controlarme el pulso y también una mascara de oxígeno. Ella y mamá trataban también de despertarme, pero yo como si nada…quería, pero no aguantaba abrir los ojos.

Cuando llegamos al hospital estaba un montón de médicos y enfermeras en la puerta esperando a que llegase, me arrancaron de los brazos de mamá y salieron corriendo conmigo a pincharme con un montón de agujas por todos lados. Y les aseguro que lograron despertarme, ¡pero a los gritos! Después de muchos análisis les dijeron a papá y a mamá que estaba desnutrido y deshidratado, así que me pusieron suero por la cabeza. Papá, mamá y yo acabamos NUEVAMENTE internados en el hospital. Como estaba tan debil y no podía comer sólo recibía alimento por sonda. Pero, de a poquito, me fui recuperando. Cuando me puse mas fuerte pude empezar a comer solo.

Después de lo que parecieron cientos de revisaciones los médicos decidieron que tenía laringomalacia, las vías respiratorias inmaduras y reflujo. Por eso era que me cansaba cuando comía. Si mamá o papá me hubiesen preguntado yo habría podido decirles que no había tenido tiempo de hacer bien las vías respiratorias, me había tomado mucho tiempo fabricar los pelitos de la cabeza.

Mi cabeza

Cuando me dio de alta el médico les dijo a papá y a mamá que me iban a sacar una radiografía de la cabeza para estar seguros de que todo estaba ok. La cabeza todavía se veía alarrgada y el médico la sentía muy dura atrás. Cuando el médico miró la radiografía les explicó que tenía cranneosinostosis, o sea que la sutura de la parte trasera del craneo se había unido y para que la cabeza pudiese crecer bien tendrían que operarme. Iban a serrucharme el craneo para separar los huesos que se habían juntado. ¡¡¡Uyyy, qué porquería!!!! Y, además, había que hacerlo lo más rápido posible. Mamá y papá estaban deseperados pensando que o bien se me iba a olvidar de despertar después de la operación, o bien me iba a olvidar de respirar (¿qué falta de confianza, no?)

El 8 de marzo a las 8.00 el médico me anesteció mientras papá me tenía alzado. Mi familia, que está dispersa por todo el mundo, encendió velas blancas para que todo saliese bien…y salió. Y, aunque a decir verdad a mi me dolió bastante, los médicos se mostraron satisfechos con el resultado de la operación. Ahora tengo una cabeza redondita, no alargada, y dentro de unos días me van a sacar los puntos. Después de la operación me costó bastante volver a comer…pero voy recuperándome, de a poco.

Les tuve que prometer a papá y a mamá que no les voy a dar más sorpresas hasta que cumpla los 40, esté casado y me cuide mi esposa.

Quiero darle las gracias a toda mi familia por haberse preocupado por mi cuando lo estaba pasando tan mal. Les prometo que en cuanto pueda ( y tenga fuerza para ello) voy a recorrer el mundo para conocerlos.

¡Los quiero mucho!

Aragón 4 años

Ya han pasado unos años desde que nací y los primeros años de lucha por sobrevivir se han acabado.

Todavía como muy poco, lo suficiente como para poder sobrevivir, lo que implica que recibo la mayoria de mis alimentos por sonda, entre 12-14 horas por dia. Pero como un poquito más cada dia que pasa y lo que prefiero es el mango y la carne. Mama espera que pronto coma lo suficiente como para no necesitar la sonda.

El invierno es el tiempo más pesado porque paso mucho tiempo enfermo. Cuando me dan infeciones se me hinchan los pulmones y se me llenan de flemas lo que me dificulta la respiracion. A mi me gustaria estar en un lugar mas calentito en los inviernos para no enfermarme tanto.

A pesar de todas las dificultades he aprendido a disfrutar de la vida. Me gusta tocar la guitarra, escuchar musica, cantar y bailar.

En este momento estoy aprendiendo las letras y a leer.

Un día espero poder conocerlos a todos ustedes que me han apoyado durante tiempos dificiles.

Abrazos a todos!

Aragón

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